agua de lluvia para todos

Creo son tiempos de compartir ideas, para que otros las lean y si las pueden mejorar lo hagan. Aquí comparto algo sobre lo que hace tiempo pienso.

“argumentos sobre agua se solucionan con lluvia” – dicho Japones

Hay que recolectar agua de lluvia utilizando los techos de Tulum. Techos que ya existen y sobre todo techos nuevos. Recolectar agua de su fuente primaria – la lluvia – , y hacerlo de una manera eficiente para guardarla, analizarla, potabilizarla, certificarla de calidad y que este disponible para consumo.

Crear un sistema sustentable que de acceso a agua potable de la mejor calidad a los que aquí vivimos. Agua de lluvia para todos. Agua buena para la salud y obtenida sin afectar el medio ambiente.

Hacerlo en plantas especializadas desde donde dar servicio a los nuestros, comunidad local, turistas y consumo en general.  El producto  es  “Agua de lluvia Tropical de la Selva Maya de Tulum, Mineralizada y tratada para su Bienestar y Salud”. 

El volumen medio anual de lluvia en la zona permite plantear el reto como uno industrial en beneficio de la comunidad. No es tanto de hacer negocio inmediato, aunque lo será, la prioridad es crear un sistema eficiente que garantice calidad en el agua, sea sencillo de replicar y que permita el crecimiento en red de manera sostenible.

Se dan las circunstancias adecuadas para crear una nueva industria de calidad en la zona, que genera valor y  puestos de trabajo a la vez que cuida el ecosistema.

LOS ANTECEDENTES

El clima de Tulum QR. nos obsequian cada año con una precipitación promedio anual de 1,200mm/1,400mm de agua de lluvia tropical en buenas condiciones. Tulum no esta cerca de ninguna gran ciudad con industria que contamine nuestros cielos.

Dadas nuestras características geológicas, gran parte de esa agua de lluvia se filtra al sistema de ríos subterráneos sobre el que estamos y del que luego vía pozos sacamos agua para vivir.

El acuífero subterráneo bajo Tulum es único en el mundo por sus dimensiones, contenido y prehistoria milenaria. Su correcto funcionamiento da y permite vida en la zona; su exploración es parte importante dentro de la industria Turística local.  Es importante su protección y cuidado.

Una pequeña parte de esas lluvias, que va creciendo según la mancha urbana se extiende, es el agua que cae sobre calles, casas, escuelas, edificios públicos, deportivos y demás instalaciones humanas; agua de lluvia que en menor proporción y ya algo contaminada también termina en los mismos ríos subterráneos .

En la actualidad nuestro consumo de agua para uso domestico es extraído de pozos subterráneos que afectan nuestro acuífero, o se trae en pipas y embotellada de otras partes de la república o aun peor, es de importación.

Sacamos agua del subsuelo que luego tratamos y distribuimos. En las zonas donde no llega servicio publico se hacen pozos para extraer agua con un altísimo contenido mineral.  Lamentablemente, consecuencia del mismo crecimiento de la mancha urbana es agua que cada vez llega mas sucia y en peor calidad. 

El agua con altos contenidos minerales requiere de constante mantenimiento de instalaciones y sofisticados tratamientos para su purificación. Su consumo directo, sin tratamiento previo es de alto riesgo para la salud.

En resumen, a día de hoy no nos equivocamos diciendo que las soluciones que como sociedad hemos diseñado para satisfacer la necesidad básica de beber agua potable supone un proceso de alto impacto: invade el acuífero, asume importantes costos logísticos y de operación, no es sostenible, genera basura y no garantiza acceso a un agua potable de calidad a la mayoría de la población.

POR QUE AGUA DE LLUVIA EN TULUM

Imaginemos lo siguiente; imágenes de fantasía y números reales que permiten visualizar por que en Tulum tiene sentido trabajar con el agua de lluvia;

Imaginemos que todos tenemos una caja de un metro cubico (1x1x1m) de dimensión. Esto en superficie de suelo, equivale a media cama individual o alguna toalla de playa.

Imaginemos que todos ponemos la caja en el techo de nuestra casa. Por el tamaño de la caja, aunque tuviéramos muchos vecinos, sobraría espacio.

Imaginemos que esta caja mágica recolecta todo el agua que durante un año normalmente llueve sobre esa misma superficie.

Imaginemos que esta caja mágica también guarda el agua, la purifica, mineraliza y mantiene lista para cuando tenemos sed. Nos da de beber sin importar donde estemos, a cualquier hora.

Lo que ya no es necesario imaginar, pues es real, es que del agua recolectada por esa caja a lo largo de un año, tendríamos suficiente agua potable para beber el dueño de la caja y dos amigos todos los días 1 litro de agua por día cada uno por todo un año, y sobraría para algo mas si es que antes no se desbordo.

Sabemos que en Tulum llueve entre 1,200 y 1,400 mm de agua al año. Eso supone entre 1,200 y 1,400 litros de agua al año por cada m2. Un techo de 50 m2 puede captar 60,000/70,000 litros en un año, una planta especializada con 100 m2 de techo entre 120,000/140,000 litros de agua y así sucesivamente.

Ahora imaginemos otra vez… imaginemos a cada comunidad del municipio con una de esas plantas de agua y los techos de polideportivos y escuelas acondicionados para recolectar agua y enviarla a la planta. Todos beberíamos agua sana y con los excedentes beberían los turistas de Tulum hasta Cancun. Imaginemos a los hoteleros con sus plantas de agua propias, ahorrando costos y garantizando localmente suficiente agua potable para clientes y empleados.

EL PROCESO DEL AGUA, PREVIO A LA DISTRIBUCIÓN

Pero para garantizar el agua en la calidad necesaria, llegando al punto que si acondicionáramos suficientes techos pudiéramos mandar agua a Cancun, DF y por todo el mundo como hacen en Fiji… es importante controlar el proceso en su totalidad y para ello lo mas fácil es organizarlo por etapas.

  1. Recolección,  almacenaje y mantenimiento inicial de agua de lluvia.
  2. Segundos filtros, tratamiento y agua potable.
  3. Análisis químicos, certificación de agua y certificación de procesos.
  4. Uso local, embotellado y comercialización.

Complementarias entre si y todas necesarias, cada etapa requiere trato independiente, poder trabajarlas una a una, hacerlas eficientes donde poder ir incorporando los avances que resultado de la experiencia llegaran. La calidad del agua final dependerá de la suma de las calidades individuales en cada uno de los procesos que ocurran en cada etapa por las que pasa el agua antes de su distribución.

La calidad se vende sola, así que de momento prefiero no hablar de distribución para mejor concentrar esfuerzos y pensamientos en como producir la mejor “Agua de lluvia Tropical de la Selva Maya de Tulum, Mineralizada y tratada para su Bienestar y Salud”.

COMO VEO LA PLANTA DE AGUA

Veo una planta minimalista toda ella bajo un alto techo diseñado especialmente para maximizar la cantidad y calidad del agua recolectada. Todo construido usando materiales locales y mucho cariño.

Veo los distintos tanques de agua ordenados según su función. Primero los de recolección y almacenaje de mayor tamaño, luego los filtros o tanques para distintos tratamientos y al final una zona para distribución y entrega.

Veo distintas zonas de trabajo en equipo. Mesas de trabajo sobre y alrededor de los tanques, desde donde controlar el proceso para garantizar la calidad del agua.

Empiezo a ver y me divierte pensar en la plomería. Diseñar instalaciones de llaves, tubos, codos,  filtros y procesos que nos den calidad de agua. También como no, una cómoda escalera al techo para poder mantenerlo limpio y listo para recolectar lluvia; y paneles solares, baño, humedal, y un cuarto donde pueda vivir el encargado velador.

EL SISTEMA. LA UNION HACE LA FUERZA

La primera recolección de agua puede ser realizada independientemente. Solo es necesario preparar una superficie de recolección y un primer tanque donde guardar el agua de manera segura. Invitar y compartir el sistema de recolección con la comunidad para que cada vez mas familias puedan beber agua saludable. 

Es en la planta donde se analiza primero y luego se procesa el agua recolectada según corresponda. Estos procesos sin duda van a requerir de tecnología, pero de igual manera lo requiere limpiar y transportar el agua que consumimos y sacamos del subsuelo que tiene un altísimo contenido mineral (Total Dissolved Solids – TDS).  Sin duda es mas sencillo potabilizar un agua pura que llego del cielo que aquella que sacamos del subsuelo llena de minerales y en ocasiones contaminada.

En un principio los análisis tendrán que ser en laboratorios certificados de los que no hay en Tulum. Quizá con el tiempo compense montar el laboratorio propio desde donde dar servicio a todas las plantas de agua que operen por la zona. 

BENEFICIOS A LARGO PLAZO

Siendo el principal beneficio poder beber agua de calidad producida localmente desde el primer día y entendiendo que el objetivo final es crear un modelo de negocio justo,  sostenible y rentable;  los mayores beneficios que un sistema de agua potable como este puede traer son a largo plazo y con un impacto que puede ser decisivo en el progreso de la zona.

Lo primero es un tema de salud y prevención de enfermedades. La península es líder en enfermedades de riñón y demás dolencias relacionadas con la alta acumulación de minerales. También conocemos sobre las cada vez mas frecuentes infecciones que por la mala calidad del agua sufrimos como comunidad. Nuestras comunidades necesitan agua potable.

El segundo de preservación de la riqueza natural de la zona. Dejar de sacar agua del subsuelo. Reducir el numero pozos, de bombas sumergibles y demás maquinaria o equipo que requiere de mantenimiento y/o recambio. Reducir la cantidad de agua que desde la mancha urbana se filtra ya contaminada al subsuelo. Fomentar el consumo local.

El tercero de protección de derechos sobre el uso del agua de lluvia. Crear antecedentes conocidos donde la comunidad recolecta, trata, consume y se beneficia de manera local del agua que les llueve.  Hay que cuidar a estas comunidades  y cuidarnos todos de las multinacionales que ya no saben por donde seguir creciendo.

Agua es vida. Toca cuidarla!!

Tulum, Julio 2018